• Wednesday , 23 August 2017

Arte Emergente en un País Emergente

Por Ernesto Zavala, invitado especial de Triple Arte

De ninguna manera volveré a México.

 No soporto estar en un país

más surrealista que mis pinturas

Salvador Dalí

 El arte contemporáneo ocurre cada vez más, de formas a veces camufladas pues es mimético. Se extiende a través de la publicidad y los medios masivos un ejemplo de ello son las redes sociales en las que se dan cita eventos, grupos y usuarios que lo comparten. El arte contemporáneo da el “color de la época en que vivimos”; a pesar de que simula pertenecer a un grupo exclusivo y minoritario en algunas ocasiones hay eventos con gran publicidad.  Durante la primera semana de febrero hubo dos grandes ferias internacionales en la ciudad de México donde se ofreció una muestra selecta de autores contemporáneos y, por supuesto, de artistas consagrados. MACO, en su onceava edición y Material Art Fair, en su primera, ofrecieron un escaparate de lo que está ocurriendo en México en torno a cómo se da el arte contemporáneo y de qué forma se relaciona o no con el público. Este arte que acontece frente a nosotros actualmente logra funcionar como un replanteamiento de la experiencia estética.

Es cada vez más notoria y relevante la Emergencia del nuevo arte en México y esto plantea un muy buen escenario para eventos de tal magnitud. Ferias de este calibre definitivamente buscan atraer a coleccionistas y público especializado, pero ahora también tienen el interés de abrir sus puertas a la divulgación general. El Arte Contemporáneo ofrece un espacio donde se reúnen y comunican el Arte, el Diseño, la Publicidad,  y un sinfín de variables; la solemnidad de los museos y  las galerías, seguidas principalmente por imitación, son puestas entre paréntesis para buscar un modo más casual de ver arte.

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El Arte Contemporáneo tiene, entre otras cualidades, el confrontar las nociones tradicionales de arte. Es un hecho que ante la mayoría de las exhibiciones de estas ferias la reacción es preguntarse a uno mismo en distintos tonos: ¿Esto es arte? ¿Qué hace que esto sea arte? ¿Quién le llama arte y por qué?; precisamente porque no concuerdan con una “imagen tradicional de arte” y es que, definitivamente, no podrían ser apreciadas con aquellos mismos parámetros. En términos superficiales podríamos decir que lo que se observa en los diversos espacios de cada una de las galerías es una propaganda, un “anuncio” de cómo llegan a arriesgar la originalidad de su propuesta. En cierta forma se trata de ferias en las que caminamos entre anuncios y publicidad sin que por ello deje de existir una intención artística primordial. Pero, ¿Es arte?

Las vanguardias del siglo XX, incluyendo al Pop Art, son los referentes a partir de los cuales se configura el arte contemporáneo, en MACO por ejemplo había un cuadro de Lichtenstein justo a la entrada, además de que en un pasillo había obras de Picasso, Calder, Dalí, Miró y Carrington. El arte de post-vanguardia mantiene esa línea de confrontación con los parámetros establecidos y ofrece muy diversas alternativas. El criterio actual sobre lo que es arte no está unificado, siendo éste otro mérito del arte contemporáneo: abre  horizontes. Desde el siglo XX se ha cambiado la forma de ver y evaluar al arte. Hoy en día esa expectativa de horizonte es condición y cualidad de una obra, por ello el “quedar perplejo en cuanto al significado” es ya en sí mismo una experiencia estética.

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Gran parte del arte contemporáneo emplea en su discurso una “apología de lo superficial”. Lo cotidiano es usado como elemento imprescindible y visto de otra manera. Los objetos empleados en las instalaciones  por lo general son materiales ya conocidos y a nuestro alcance. Esa literalidad de la imagen es un buen detonante para la pregunta ¿Es arte? Cuando lo cotidiano es visto como arte se da un cierto sobresalto, como el que buscaban conseguir los surrealistas; sólo que ahora no es con el inconsciente y la profundidad del sentido sino justamente algo superficial y en cierta forma “sin significado” o insignificante. Es una apertura de sentido puesta en marcha. Desde el siglo XX el arte en todas sus expresiones ha ido, primero buscando y, eventualmente, conquistando esa liberación.

El discurso expresado en estas ferias, en cuanto a concepción de arte, es entonces también de búsqueda de nuevos talentos y creaciones más arriesgadas. Se trata del arte transitando el dilema de la Repetición y la Diferencia. No se está buscando un arte realista o figurativo como del que ya existe mucho en los museos y los libros de historia del arte. Si ese fuera el arte que se presentara, buscara promover y vender en una feria sería incosteable a muchos niveles; sería un arte francamente inaccesible e inobjetable porque ¿Qué tanto puedes añadir a una obra de arte tradicional?; ¿Qué impacto tendría tal clase de evento?  El arte contemporáneo, en cambio, es una reacción a la contemplación estática y exige una postura, es incómodo en su compromiso de búsqueda y requiere otra forma de participación de los espectadores.

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La gran constante dentro de las ferias  era la ausencia de los elementos artísticos tradicionales; el uso de lienzo, marco y la pintura misma,  por ejemplo eran los grandes ausentes, ¿Por qué?  En ambas Ferias las obras expuestas eran casi en su totalidad instalaciones, ahí se puede apreciar la liberación del soporte tradicional del arte: el lienzo. Una instalación involucra la participación del espectador desde varios puntos de vista, es una obra en la que se requiere estar presente en tres dimensiones para adentrarse, la obra no ocurre como como una pintura en dos dimensiones y uno está invitado a ese espacio incluyente. Experiencia que frente a la contemplación de un lienzo es diferente, está físicamente limitada y al mirar uno requiere una separación. Por otro lado los colores de muchas de las obras eran los del objeto real o, al contrario, escandalosos; también se mostraron propuestas más académicas y empleando lo que para muchos es la quintaesencia de la pintura: un soporte y un medio, aunque honestamente eran pocas. En cuanto a los materiales empleados para la obra pareciera que el óleo y el arte contemporáneo se excluyen. Aunque definitivamente había cuadros, el marco no estaba o era mínimo porque es más arriesgado ver la pintura sin sostén. El analizar qué tan contemporánea es una obra puede ser leído en relación inversamente proporcional con la academia.

En MACO, como en Material Art Fair, el boom de la propuesta de video comúnmente tan asociada al arte contemporáneo estaba poco presente, probablemente como una depuración del multimedia. Lo más asombroso era ver cómo algunos artistas empleaban como soporte mismo las pantallas a modo de lienzo con imágenes casi estáticas o compartiendo tomas fotográficas en tiempo real.

¿Qué es arte?, el arte estará siempre en transformación, reelaborando la forma de apreciar el espacio que nos rodea. El arte es un camino hacia la libertad porque despierta de nuevo la atención y relación de los sentidos y el intelecto, asombra y plantea incógnitas sobre lo humano independientemente de lo deshumanizado de cualquier época; es un lugar común llamar, por ejemplo, a la Edad Media “un oscurantismo” y en cambio, ¿Cómo la describimos a partir de su arte? Así mismo, ¿Qué hay de asombroso en las propuestas actuales que bien podrían ser llamadas en el futuro parte del oscurantismo tecnológico? ¿Cuál es la sorpresa del siglo XXI? Por eso es importante la óptica de las ferias. El impacto y la importancia que tiene el arte contemporáneo, a 11 años del inicio de MACO, es evidente con nuevas ferias como Material Art Fair, inaugurada además, sólo con un día de diferencia y que se llevó a cabo en el Centro de la Ciudad.

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La última edición de MACO antes de su actual sede, el Centro Banamex, se llevó a cabo en un estacionamiento de un edificio en construcción. Se dio a conocer como un Pop up Show, en Paseo de las Palmas en 2007, siendo una experiencia bastante memorable por el interesante espacio. Sin embargo,  una curadora en el coctel VIP de Material Art Fair en el Hotel Hilton, señalaba lo desafortunada que fue aquella edición por los daños a las obras y por las condiciones inadecuadas de la instalación. La mayor feria de arte contemporáneo en México ha emergido desde los sótanos de un estacionamiento, siendo, por qué no decirlo, también: una Feria Emergente. A partir de entonces MACO se lleva acabo frente al hipódromo sugiriendo convenientemente la asociación del arte contemporáneo con las carreras, las apuestas y el dinero. En un País Emergente, el arte contemporáneo no está en el caballete sino en el caballo; no está en un parque lleno de pintores, el arte contemporáneo es una tarde de visita al Coliseo a ver carreras de cuadrigas.

Las ferias de febrero del 2014, aun invierno, fueron la punta de iceberg de lo que ocurrirá este año en México; abren las apuestas, dando los momios para mirar el arte, la suerte está echada.   Veo al arte contemporáneo, el Emergente: despeñándose desde la punta de un iceberg de helado Roxy en la que ocurre una carrera de caballos a 5 ½ furlongs,  en una urbe acalorada e indiferente mientras alguien con pinta de Adriano Celentano mira en otra dirección cantando Tu Vuo’ Fa L’Americano.

 

One Comment

  1. Patience
    April 6, 2015 at 3:54 pm - Reply

    No copanmilts on this end, simply a good piece.

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